Te alabo, Señor, por tantas maravillas que me hablan de Ti.
Te alabo, Señor, por tantas alegrías que me has hecho sentir;
Te alabo, Señor, por este amanecer que me ha llenado de paz.
Te alabo, Señor, en Ti descubro mi libertad.
Me has dado, Señor, el don de tu llamada que me invita a seguir;
me has dado, Señor, tu gracia que me inunda y que me empuja a vivir;
me has dado, Señor, hermanos que trabajan y abren su corazón;
me has dado, Señor, un ser irrepetible, mi yo.
Me pides, Señor, que forje con mis manos un presente feliz;
me pides, Señor, que viva mi respuesta, pronunciando un ‘sí’,
me pides, Señor, mirar hacia delante confiando en tu amor.
Aquí estoy Señor, dispón y haz lo que quieras de mí
Te ofrezco, Señor, las fuerzas que me has dado y la ilusión por vivir;
te ofrezco, Señor, los triunfos y fracasos, el gozar y el sufrir;
te ofrezco, Señor, el tiempo de esperanza fruto de tu bondad.
Aquí estoy Señor, dispón y haz lo que quieras de mí.